miércoles, 6 de mayo de 2015

La acupuntura para salir de dudas en España


Para salir de dudas, el fraile investiga si en la tradición cultural a la que él pertenece existen ideas equiparables a las que traduce de Confucio , para ser más exactos, de la escuela confuciana, pues en numerosas ocasiones fray Domingo cree estar traduciendo sentencias de Confucio cuando en realidad está traduciendo comentarios de filósofos a las sentencias de Confucio.

En otras ocasiones, el método de fray Domingo Fernández de Navarrete apunta no tanto a trazar puentes ideológicos entre China y Europa, como veíamos anteriormente, sino a comprobar si el pensamiento chino es aceptable por los misioneros, por los cristianos en general. Para la segunda nos podemos aprovechar de lo del I0 del Eccl. La primera proposicion es verdadera tambien para nosotros, pero en muy diferente sentido, que la entiende en Chino.

En esta fase comparativa, intercultural incluso, fray Domingo busca puntos de comparación en las Sagradas Escrituras cristianas, los Padres de la Iglesia y en otros pensadores que veremos más abajo para comprobar si la idea de Confucio existía ya en la civilización cristiana occidental y, si era así, para analizar qué grado de similitud había entre ambas ideas. Fray Domingo no se limita nunca a traducir la frase en cuestión, sino que intenta ayudar en la correcta interpretación cultural de lo traducido; intenta mostrar si lo traducido, de alguna manera, ya existía en la cultura para la que estaba traduciendo. Después de trazar una biografía en ocho estampas del filósofo y de explicar que las obras de éste fueron hechas quemar por el emperador «Cin Xi Hoang» (es decir, el conocido Qin shi huang, que reinó del 246 al 208 a. n. e., unificó China y mandó modelar los ahora famosos soldados de terracota para su tumba), en lo que se ha llamado «la quema universal de libros» que, en efecto, dicho emperador llevó a cabo drásticamente por toda China, fray Domingo comienza con las sentencias del filósofo.

 

Mientras que el Tratado III constituye una de las primeras (si no la primera) traducción al español de las sentencias de Confucio y de su escuela in extenso, el IV nos regala con una segunda versión del libro Ming Sin Pao Kien Espejo precioso del alma, cúmulo de sentencias de una buena cantidad de filósofos chinos de la antigüedad (siglos IX-II a. n. e.) que ya había traducido fray Juan Cobo en 1593. Escrivense algunas sentencias Politicas, y Morales del Filosofo Kung Fu Zu» y «Tratado IV. Del libro Ming, Sin, Pao, Kien, esto es, espejo precioso del alma». Injustamente, fray Domingo no ha pasado a la historia en calidad de traductor.

 

El autor debió de aprender acupuntura en Manila, pues los misioneros que allá llegaban con la idea de evangelizar China solían estudiar dicha lengua con los sangleyes, es decir, con los emigrantes chinos afincados en Manila. Toda la armadura se encuentra montada sobre una base circular encima de gigantes ruedas metálicas que permiten que la estructura gire en su totalidad, la antena cuenta con potentes engranes que sirven para moverla en altitud lo que nos permite observar todo el espacio celeste.

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